El Humanismo frente a la Sociedad
La siguiente es una entrevista que en el
2014 hiciera Samuel Rodríguez Fabre a Gustavo Jiménez. En ella Gustavo Jiménez
explica ampliamente la injerencia del Humanismo Experimental dentro de la
sociedad, así también, presenta los principales retos que enfrenta el Humanismo
en la era actual.
SAMUEL
RODRÍGUEZ FABRE.- Gustavo Jiménez, quisiera escuchar algunos de los principales
postulados del Humanismo Experimental
GUSTAVO
JIMÉNEZ.-
El Humanismo Experimental comienza
mediante el principio básico que reza “el Hombre es el progreso del hombre”. Obviamente nos referimos al
progreso material en sus diversas manifestaciones, sin invalidar, por ello, la
intervención de Dios. Por otro lado, esto nos demuestra que la preocupación del
Humanismo Experimental radica en el Hombre de carne y hueso, a quien lo
considera como un ser concreto, sin llegar a situarlo en el nivel de una bestia
o de una divinidad.
Puede decirse que en términos
generales, este sistema de pensamiento ha basado sus creencias y postulados en el Concretismo del hombre, pues los
humanismos del pasado mostraron una excesiva predilección por el hombre
abstracto.
SAMUEL
RODRÍGUEZ FABRE.- De acuerdo a la experiencia que has vivido en todo esto, ¿cuáles
son los principales retos que enfrena en Humanismo Experimental para al ser
llevado a la vida práctica?
GUSTAVO
JIMÉNEZ.-
Podemos afirmar que dentro de los principales retos se encuentra el intelectualismo, es decir, muchos
dejándose llevar por conjeturas filosóficas seguramente mostrarán un firme
rechazo hacia el Humanismo Experimental, cayendo una vez más en un continuo
abstraccionismo. Por otro lado tenemos el indiferentismo
de muchos, es decir, aquéllos que siendo víctimas de la Cultura del
Individualismo como fenómeno social, muestran nulo interés por los problemas
del hombre y la sociedad, y por último, está el hecho de que el Humanismo no se ve como una necesidad,
o sea, puesto que no se trata de una moda del momento, se prefiere vivir al
margen de todo sistema que aspire a la transformación social.
SAMUEL
RODRÍGUEZ FABRE.- En tu respuesta anterior has mencionado al intelectualismo como uno de los
principales retos que enfrenta el Humanismo Experimental, pero me surge una
duda, ¿acaso el Humanismo Experimental no tiene un carácter intelectual?
GUSTAVO
JIMÉNEZ.-
Hay que hacer la diferencia entre el carácter intelectual del Humanismo y el
hecho de pretender reducirlo únicamente a una filosofía, sin mostrar el mínimo
interés de convertirlo en un sistema útil y práctico a la sociedad en general.
Lo importante no es convertirse en filósofos del humanismo, sino en hombres y
mujeres capaces de transformar, según sus posibilidades la conciencia social.
En resumen, el Humanismo Experimental es una filosofía práctica y no un simple
disfraz intelectual. Es cierto que no podemos desligarlo de la reflexión
filosófica, pero tampoco podemos reducirlo a su dimensión intelectual.
SAMUEL
RODRÍGUEZ FABRE.- De acuerdo. ¿Puedes decirnos a qué se debe que el indiferentismo muestre nulo interés ante
el Humanismo Experimental si es obvio que la situación actual demanda una
cultura más humana?
GUSTAVO
JIMÉNEZ.-
De hecho, es paradójico que ante una sociedad que demanda una Cultura Humanista
aún existan sectores sociales que se resistan a aceptar la intromisión del
Humanismo Experimental como una alternativa de transformación. Nosotros hemos
establecido que ante la prevalencia de una Cultura Individualista se hace
necesario y urgente proclamar una Conciencia Humanista en un mundo que parece
estar deshumanizado. El indiferentismo, finalmente, es un malestar que
obstaculiza el avance de la sociedad y del hombre concreto en su camino hacia
el progreso.
SAMUEL
RODRÍGUEZ FABRE.- Si el Humanismo Experimental no se ve “como una moda del momento”, entonces, ¿quiénes son los que le
darán el lugar que le corresponde dentro de la sociedad?
GUSTAVO
JIMÉNEZ.-
A ciencia cierta no lo sabemos, pero nosotros estamos apostando a que hombres y
mujeres, sin importar niveles sociales, académicos, culturales, etc., una vez
transformados desde su propia conciencia puedan tomar en sus manos las riendas
del progreso. Como siempre, lo más probable es que una minoría entienda y
acepte el Humanismo Experimental y sean ellos quienes pretendan mover la conciencia
de la mayoría.
Esto nos lleva a considerar que el
proceso de la Transición de la Conciencia es fundamental en una sociedad que
agoniza en el indiferentismo. Ahora bien, lo ideal sería que todos los estratos
sociales mostraran no sólo interés sino también la firme disposición de crear y difundir una cultura más humana,
basada en la solidaridad y en el apego a los ideales colectivos.
Extracto del libro:
El Hombre en el Humanismo
(Una Introducción al Humanismo Experimental)
Autor:
Gustavo Jiménez
Editorial Hominis

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