domingo, 13 de marzo de 2016

Extracto de la Entrevista Exclusiva (1° Parte)


El Humanismo frente a la Sociedad

La siguiente es una entrevista que en el 2014 hiciera Samuel Rodríguez Fabre a Gustavo Jiménez. En ella Gustavo Jiménez explica ampliamente la injerencia del Humanismo Experimental dentro de la sociedad, así también, presenta los principales retos que enfrenta el Humanismo en la era actual.

SAMUEL RODRÍGUEZ FABRE.- Gustavo Jiménez, quisiera escuchar algunos de los principales postulados del Humanismo Experimental

GUSTAVO JIMÉNEZ.- El Humanismo Experimental comienza  mediante el principio básico que reza “el Hombre es el progreso del hombre”. Obviamente nos referimos al progreso material en sus diversas manifestaciones, sin invalidar, por ello, la intervención de Dios. Por otro lado, esto nos demuestra que la preocupación del Humanismo Experimental radica en el Hombre de carne y hueso, a quien lo considera como un ser concreto, sin llegar a situarlo en el nivel de una bestia o de una divinidad.
            Puede decirse que en términos generales, este sistema de pensamiento ha basado sus creencias y postulados en el Concretismo del hombre, pues los humanismos del pasado mostraron una excesiva predilección por el hombre abstracto.

SAMUEL RODRÍGUEZ FABRE.- De acuerdo a la experiencia que has vivido en todo esto, ¿cuáles son los principales retos que enfrena en Humanismo Experimental para al ser llevado a la vida práctica?

GUSTAVO JIMÉNEZ.- Podemos afirmar que dentro de los principales retos se encuentra el intelectualismo, es decir, muchos dejándose llevar por conjeturas filosóficas seguramente mostrarán un firme rechazo hacia el Humanismo Experimental, cayendo una vez más en un continuo abstraccionismo. Por otro lado tenemos el indiferentismo de muchos, es decir, aquéllos que siendo víctimas de la Cultura del Individualismo como fenómeno social, muestran nulo interés por los problemas del hombre y la sociedad, y por último, está el hecho de que el Humanismo no se ve como una necesidad, o sea, puesto que no se trata de una moda del momento, se prefiere vivir al margen de todo sistema que aspire a la transformación social.

SAMUEL RODRÍGUEZ FABRE.- En tu respuesta anterior has mencionado al intelectualismo como uno de los principales retos que enfrenta el Humanismo Experimental, pero me surge una duda, ¿acaso el Humanismo Experimental no tiene un carácter intelectual?

GUSTAVO JIMÉNEZ.- Hay que hacer la diferencia entre el carácter intelectual del Humanismo y el hecho de pretender reducirlo únicamente a una filosofía, sin mostrar el mínimo interés de convertirlo en un sistema útil y práctico a la sociedad en general. Lo importante no es convertirse en filósofos del humanismo, sino en hombres y mujeres capaces de transformar, según sus posibilidades la conciencia social. En resumen, el Humanismo Experimental es una filosofía práctica y no un simple disfraz intelectual. Es cierto que no podemos desligarlo de la reflexión filosófica, pero tampoco podemos reducirlo a su dimensión intelectual.

SAMUEL RODRÍGUEZ FABRE.- De acuerdo. ¿Puedes decirnos a qué se debe que el indiferentismo muestre nulo interés ante el Humanismo Experimental si es obvio que la situación actual demanda una cultura más humana?

GUSTAVO JIMÉNEZ.- De hecho, es paradójico que ante una sociedad que demanda una Cultura Humanista aún existan sectores sociales que se resistan a aceptar la intromisión del Humanismo Experimental como una alternativa de transformación. Nosotros hemos establecido que ante la prevalencia de una Cultura Individualista se hace necesario y urgente proclamar una Conciencia Humanista en un mundo que parece estar deshumanizado. El indiferentismo, finalmente, es un malestar que obstaculiza el avance de la sociedad y del hombre concreto en su camino hacia el progreso.

SAMUEL RODRÍGUEZ FABRE.- Si el Humanismo Experimental no se ve “como una moda del momento”, entonces, ¿quiénes son los que le darán el lugar que le corresponde dentro de la sociedad?

GUSTAVO JIMÉNEZ.- A ciencia cierta no lo sabemos, pero nosotros estamos apostando a que hombres y mujeres, sin importar niveles sociales, académicos, culturales, etc., una vez transformados desde su propia conciencia puedan tomar en sus manos las riendas del progreso. Como siempre, lo más probable es que una minoría entienda y acepte el Humanismo Experimental y sean ellos quienes pretendan mover la conciencia de la mayoría.
            Esto nos lleva a considerar que el proceso de la Transición de la Conciencia es fundamental en una sociedad que agoniza en el indiferentismo. Ahora bien, lo ideal sería que todos los estratos sociales mostraran no sólo interés sino también la firme disposición de crear y difundir una cultura más humana, basada en la solidaridad y en el apego a los ideales colectivos.


Extracto del libro:
           El Hombre en el Humanismo
                (Una Introducción al Humanismo Experimental)
Autor: 
          Gustavo Jiménez
Editorial Hominis

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